Envejecimiento activo en bibliotecas

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, a 1 de enero de 2018 ya existía un 19,1% de personas mayores en nuestro país, que a 2068 podría ser del 30%. Este envejecimiento plantea problemas, pero también oportunidades.

A raíz de Laboratorios Bibliotecarios, iniciativa del Ministerio de Cultura y Deporte y Medialab Prado, presenté el proyecto «Activa tu futuro» que pretendía recoger la esencia del movimiento Ciudades Amigables con las Personas Mayores y de los futuros entornos asistidos para aplicarla a un proyecto en el que la Biblioteca Pública hiciera de plataforma, de nexo de unión de los distintos agentes implicados en ofrecer un entorno seguro para las personas mayores, donde se pudieran tejer redes, orientar sobre entornos y estilos de vida saludables, y formar en el mantenimiento de la autonomía de las personas.

El envejecimiento activo reconoce el derecho de las personas mayores a la igualdad de oportunidades y participación en la vida comunitaria. No solo se trata de continuar siendo activo físicamente sino también social y mentalmente. En definitiva, promover la participación de las personas mayores y el acceso a la información de calidad para fomentar la ciudadanía activa, fortalecer la autonomía y prevenir el aislamiento social de las personas mayores en una ciudad amigable para todas las edades.[1]

Ideas sobre acciones a llevar a cabo

El proyecto no fue uno de los elegidos pero he querido compartir el conjunto de acciones que se podrían llevar a cabo organizadas en algunas de las áreas temáticas que se proponían:

1. La biblioteca como centro de salud comunitaria. Hacerse mayor de forma saludable tanto en la vertiente física y cognitiva como en el aspecto social. Volcarse con la información online sobre salud y servicios sanitarios; hay estudios que demuestran que las personas que no tienen acceso a la «salud digital» tienen peor salud. Promover proyectos relacionados con los entornos asistidos, el proyecto europeo Long Lasting Memories (LLM) tiene contenidos de entrenamiento cognitivo y activación social ¿por qué no podrían ser diseñados desde la biblioteca? Y por supuesto, tener en cuenta el espacio físico como lugar de encuentro para tejer redes sociales.

2. La biblioteca como lugar de cohesión social e inclusivo. Romper estereotipos: “edadismo”. Promover un espacio de comunicación que permita las relaciones sociales intergeneracionales y la lucha contra el aislamiento. De llegar donde nadie llega saben mucho las bibliotecas móviles. Tener en cuenta no solo a las personas mayores sino a quienes les cuidan, personas cuidadoras de personas mayores dependientes y a personas mayores que cuidan a jóvenes con dependencia. ¿Qué tal un club de lectura en el que pudieran reunirse y participar las personas cuidadoras?

3. La biblioteca como formadora de pensamiento crítico. Impulsar la generación de información suficiente, clara y accesible a todas las personas mayores, para que puedan elegir y tomar decisiones en los aspectos que les afectan.

4. La biblioteca como espacio solidario. Fomentar la formación de personas voluntarias mayores, ofreciéndoles información sobre las acciones y el compromiso que pueden asumir, en función de sus competencias, expectativas y deseos. Fomentar la solidaridad permitiendo el acceso a todas aquellas personas u organizaciones que tengan algo que aportar.

5. La biblioteca promotora de la igualdad entre mujeres y hombres. Actualmente la mayoría de las cuidadoras son mujeres por ello se deberían realizar actividades para sensibilizar sobre la importancia de la corresponsabilidad entre mujeres y hombres en las labores de cuidado. Además, las mujeres mayores enfrentan el doble problema de la discriminación fundamentada en el sexo y en la edad.

6. La biblioteca como facilitadora para la comprensión y el uso de la tecnología. Fomentar el aprendizaje de las nuevas tecnologías como herramientas facilitadoras de oportunidades para el acceso a la salud digital, para el conocimiento de procesos administrativos y la participación social.

7. La biblioteca como lugar para la creación de repositorios y archivos ciudadanos, de textos, imágenes, sonido, podcast.  Promover la creación y difusión del conocimiento acumulado en los itinerarios vitales de las personas mayores ¿Qué tal crear videoconsejos de remedios caseros o podcast de historias personales?

Si te ha interesado este tema puedes leer el post «En una sociedad que envejece, una biblioteca para todas las edades» en BiblogTecarios con un resumen de mi asistencia a la I Conferencia Hispana de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores. Entornos sostenibles para todas las personas donde ofrezco posibles indicadores para medir el grado de adaptación de las bibliotecas a las personas mayores

La imagen que ilustra este post es de la campaña “MADRID, CON LOS AÑOS”, enmarcada en el Plan de Acción 2017-2019 Madrid, ciudad amigable con las personas mayores que pretende dar una visión realista de las personas de más edad, haciendo patente su diversidad, talento y experiencia.


[1] Estrategia vasca de envejecimiento activo : 2015-2020 / [estudio realizado por la Dirección de Servicios Sociales con el apoyo técnico de Matia Instituto Gerontológico] Vitoria-Gasteiz : Eusko Jaurlaritzaren Argitalpen Zerbitzu Nagusia = Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2015 Dl BI 1339-2015